Pretendo escribir este texto sin muchas pretensiones, ya que no todos los días se me ofrece escribir algo tan tridimensional. Actúo de manera condicionada según el público delante mío.
Aunque suene a obscena confesión, mis coordenadas urbanoliterarias son España y mi casa, pero mi corazón habla en signos con subtítulos donde solo se puede leer tu nombre.
La sensación de deseo y de enamoramiento me desborota, me hace alcanzar cimas impensables.
Quizá sea por eso que me gusta pensar que todas las pequeñas cosas tienen algo de ti; las canciones, los libros, los silencios y las tardes tranquilas. Hay una parte de mí que siempre te busca, incluso cuando no sé que lo está haciendo.
Y aunque las palabras nunca terminen de ser suficientes, me gusta dejar algunas aquí, suspendidas en este rincón del internet, para que permanezcan un poco más cerca de ti.